Cosechando hartos triunfos sin proponérnoslo, hoy tuvimos una asamblea redentora. Atrás estuvieron los tiempos donde con inocencia participábamos en asambleas con espíritu vehemente tal vez sin vislumbrar nítidamente las acciones que hacían falta para lograr cumplir con nuestros objetivos; hoy discutimos con madurez y consensuamos los pasos a seguir. Somos los trabajadores que podemos ver en nuestros semejantes a un compañero y claramente, identificamos a la patronal dialogadora de la represora.
Aún queda conquistar los puntos fundamentales de nuestra lucha. Poder blanquear el sueldo en negro de nuestros compañeros de planta permanente y conseguir finalmente el pase a planta permanente de nuestros compañeros “factureros”, que no es más que el reconocimiento por derecho propio que les corresponde como dignos trabajadores dependientes del estado.
Muchos dirán que haber logrado un 70% en negro es poca cosa: lo hicimos para los 210 empleados de planta; dirán que haber logrado la categorización, aguinaldo y aumento de los 190 “factureros” es nada; que reclamar y producir el encuentro con el Ministro de Hacienda y haber obtenido como respuesta la solicitud al Sub-Interventor Rodriguez de un informe de situación que refiera a la situación de los empleados “en negro” es irrisorio; que haber apuntalado una reunión entre el Sub-Interventor y el Gobernador de la Provincia es cosa de todos los días; que comenzar la reactivación de EPAM es una nimiedad; que el reconocimiento de la jubilación correspondiente al sueldo en “negro” por parte del estado provincial y haber abierto el diálogo para solucionarlo es un fracaso; pues: Compañeras, Compañeros, esto nunca se vio en el Instituto de Vivienda de Corrientes, es único en la historia, es fruto de la lucha a la que tanto le temen los esclavos de la patronal, de aquellos que no ven ventaja en la solidaridad y en la dignidad. Somos los trabajadores luchando, triunfando: conquistando.
Momentos para cada cosa siempre hay; sabemos que estamos dialogando pero sabemos también que la lucha comenzó con la violencia de discriminarnos: La dirigencia nos violentó despidiendo a 60 compañeros, sin aumentos, con el abandono, con el miedo. Fuimos obligados a defender nuestra dignidad y nos unimos pacíficamente y reclamamos por lo que creímos justo. Nos volvieron a intimidar, nos cruzaron con el P.A.R., la montada, la canina. Volvimos a salir, y en esa oportunidad golpearon físicamente a compañeros; nos reprimieron. Y hoy mismo lo siguen intentando, esta vez, desde las sombras, con amenazas anónimas, con amenazas provenientes de la patronal, con supuestos beneficios que en el pasado nunca llegaron pero que hoy vuelven a estar en vigencia, con oportunos comentarios, con dilaciones en las respuestas y en las soluciones. Aunque todos sabemos también que los momentos también se acaban, las respuestas cada vez serán más urgentes, más precisas, más necesarias. Hoy aguantamos esas dilaciones, en el futuro la asamblea decidirá.
Aún queda conquistar los puntos fundamentales de nuestra lucha. Poder blanquear el sueldo en negro de nuestros compañeros de planta permanente y conseguir finalmente el pase a planta permanente de nuestros compañeros “factureros”, que no es más que el reconocimiento por derecho propio que les corresponde como dignos trabajadores dependientes del estado.
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| El autoritarismo restringe el diálogo. |
Momentos para cada cosa siempre hay; sabemos que estamos dialogando pero sabemos también que la lucha comenzó con la violencia de discriminarnos: La dirigencia nos violentó despidiendo a 60 compañeros, sin aumentos, con el abandono, con el miedo. Fuimos obligados a defender nuestra dignidad y nos unimos pacíficamente y reclamamos por lo que creímos justo. Nos volvieron a intimidar, nos cruzaron con el P.A.R., la montada, la canina. Volvimos a salir, y en esa oportunidad golpearon físicamente a compañeros; nos reprimieron. Y hoy mismo lo siguen intentando, esta vez, desde las sombras, con amenazas anónimas, con amenazas provenientes de la patronal, con supuestos beneficios que en el pasado nunca llegaron pero que hoy vuelven a estar en vigencia, con oportunos comentarios, con dilaciones en las respuestas y en las soluciones. Aunque todos sabemos también que los momentos también se acaban, las respuestas cada vez serán más urgentes, más precisas, más necesarias. Hoy aguantamos esas dilaciones, en el futuro la asamblea decidirá.

