miércoles, 25 de mayo de 2011

CRONICA DE UN DESASTRE

Acontecía el día 24 de Mayo del 2011 y el espíritu libertador de la fiesta patria nos invitaba a vivir un día de ejercicio democrático donde el disentir y reclamar por las cosas injustas se podía hacer en libertad. Sentíamos que la democracia se pintaba en su esplendor, los empleados públicos nucleados en los gremios CGT y CTA habíamos decidido manifestarnos pacíficamente para llevar a la legislatura y al ejecutivo con un manifiesto que expresara nuestros reclamos laborales.
El día se presentaba gris y amenazante, pero como contrapartida de ello los que íbamos a manifestarnos estábamos con un espíritu de optimismo, hasta de alegría diría.
Nos concentramos en la plaza vera, con otras reparticiones que también al igual que nosotros querían hacerle conocer al poder político que no éramos un puñadito de personas las que reclamábamos por nuestros derechos. Juntándonos una verdadera masa humana de trabajadores del estado: Del Instituto de Viviendas de Corrientes, de la Dirección Provincial de vialidad, de la salud, y de los docentes, En representación de la policía provincial el grupo Apolo, Y nuestros mayores pensionados y jubilados, y otros grupos más.
Sin Saber o siquiera presumir lo que nos deparaba el destino a la vuelta de la Calle Quintana.
La soberbia del Poder, una vez más anula la visión del Gobernante, Quien reflota el espíritu del represor que creíamos estaba enterrado, y como forma de hacer callar el reclamo ordena una ejemplificadora medida para que nadie más levante su voz. Y un despliegue táctico y masivo de las fuerzas especiales del PAR para intimidar y escarmentar a los que osan ponerse de pie y manifestarse y reclamar, se pone en marcha.
Conocedores del mecanismo de manifestarse que tienen el pueblo para llegar a la casa de gobierno, se nos espera con vallados y con personal policial por doquier.
La manifestación era pacifica tenia como única finalidad presentar los petitorios, pero la soberbia era más. Hasta me imagino estar escuchando decir: “Aquí mando yo y se hace lo que yo digo”.
El primer grupo en llegar a las barricadas o emboscadas como quieran llamarlas son nuestros ancianos, que también se sumaron, cansados de los sinsabores que pasan y que no lo escuchan. En manos llevan carteles con leyendas que expresaban sus angustias de vida, no llevaban un arma, o un garrote, tampoco llevaban gas lacrimógenos (gas pimienta).Pero la Policía que estaba en el vallado, si, tenían todo eso y más.
Todos tratamos de calmar los ánimos ante tanto despliegue de agresividad y hostilidad, pero los ademanes de la policía ante nuestra permanecía iban en aumento, las conversaciones no tenían eco y los ánimos se exaltaban mas y mas, de repente algo ocurrió exactamente no pude ver qué fue lo que motivo un enfurecimiento colectivo y empezaron los forcejeos por levantar la barricada, queríamos ganar el paso pero la ferocidad policial fue atroz, una primera línea contenía las vallas pulseando con nosotros mientras que por encima una segunda línea del PAR nos apalearon con su bastones largos, y nos embistieron con sus escudos y nos rociaban sobre el rostro el gas pimienta.
Al recibir este gas pimienta, los labios me ardían los ojos me picaban y la visión se me nublaba, y solo alcance a ver los bultos y llegue a pensar que perdería la vista creo que también afecto mi sistema nervioso porque por un breve momento no sabía dónde estaba, me moje y eso me afecto mas. Alguien me ayudo y me condujo a un costado me repuse y volví, estaba dispuesto a resistir hasta el final juntos a mis compañeros.
Una suerte de batalla campal se desarrollo durante breves instantes, algunos lograron pasar la primer barricada quedando atrapado ante otro vallado parapetados con más personal del PAR con armas largas.

A las afuera del primer vallado el grueso de los manifestantes quedaron estupefactos, eran nuestros propios policías (nuestros hijos, hermanos, primos, parientes, amigos) que nos estaban pegando. Pensaba: “maldita orden” y maldito quien lo dió.
Algunos debieron ser atendidos de urgencias, ensangrentados, resultado de los palazos recibidos y el gas lacrimógeno arrojado a la cara, o por los atropellos. Varios mayores fueron atendidos por picos de presión y descompensación, fue todo una calamidad.
Pero aun con la agresividad que tenía sobre nosotros y los daños que nos estaban haciendo, ninguno estaba dispuesto a claudicar, porque no vinimos a tomar una casa de gobierno, o a echar a un gobernante. Solo vinimos a presentar un petitorio a nuestros elegidos,… ¿porque nos tratan como a delincuentes?
La lluvia que amenazante estaba, se desato por un breve tiempo, mojándonos a golpeados y golpeadores.
A todo esto el ejecutivo no estaba en casa, pero había dejado sus directivas que eran cumplidas a la perfección. Nos dijeron que gracias a La asistencia de Otros Funcionarios políticos de la legislatura que gestionaron la rápida orden del fiscal, permitió destrabar este enfrentamiento.
Que pudo llegar a mucho más, porque a medida que los medios fueron informando a los familiares y amigos de los que nos estábamos manifestando, empezaron a llegar a sumarse a nosotros creciendo el descontento.
Cuando se dio la orden a la policía de levantar el último vallado que tenia emboscado a los que superaron el primero, los trabajadores que allí estábamos comenzamos a caminar hacia casa de gobierno, contentos. Atrás quedaban los golpes recibidos, el dolor y la bronca. Pero de repente somos advertidos de que la primera barricada no fue levantada, por lo tanto nuestros compañeros no venían hacia nosotros, entonces todos nuevamente volvemos sobre nuestros pasos en busca de ellos, nuestros compañeros, hombres y mujeres y nuestros mayores los jubilados que habían quedado allí.
La orden de levantar el vallado no había llegado a esta línea de valla, que era la primer línea la más pesada, la más agresora, pero ante el retroceder del grupo de manifestante, la policía siente que quedaba en medio de los dos grupos, y de continuar alli la amenaza de violencia era eminente y decide replegarse hacia los flancos apresuradamente. Los compañeros que quedaron allí eran los que más sufrieron la agresión de este grupo represor. Y seguramente que pensaron que se les venía la noche ya que si allí queríamos les podíamos devolver las gentilezas dadas. Pero se equivocaron y se equivocan quienes piensan que todo se arregla con violencia.
El reencuentro se convirtió en alegría de victoria. Y todos juntos caminamos los casi 180 metros que nos separaba de casa de gobierno. En la equina de Mayo y Salta, nuestras voces reflejaron la emoción que teníamos al entonar el Himno Nacional.
Y seguidamente Las palabras reflexivas de nuestros representantes sindicalistas sobre todo lo acontecido en esta jornada histórica, me hacía pensar ingenuamente; que es posible que el Gobernador no pueda darse cuenta de lo que está pasando, o es que la soberbia de la reelección lo hace sentirse ya dueño del sillón de Ferre, no hay mas ciego que aquel que no quiere ver y mas sordo que aquel que no quiere oír.
Como Fruto de esta jornada vivida, se ha fortalecida Nuestra Conviccion en la lucha, y el preconocernos capaz de afrontar la pelea a pezar de las dificultades. Porque si estamos juntos y unidos solo será cuestión de tiempo para que logremos la Victoria, que no nos venza el miedo que es lo que quieren instalar, unidos somos fuertes, organizados seremos más.
                                                                               ESPERANZA.

2 comentarios:

Empatía dijo...

Gracias Esperanza por acercarnos tu experiencia. Me has hecho revivir momentos que reflejaste perfectamente. Un gusto publicarte.

Anónimo dijo...
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